Pues sí, la vida es un Festival. O debería serlo. Ayer lo fue: En Órbita recién nacido en esta primavera extraña. Probablemente los Festivales sean hoy (y desde hace tiempo) los eventos donde más energía vital se concentra en el espacio-tiempo y aunque - como casi todo ya, por otra parte - lo vivo ya con una cierta distancia entristecida, el disfrute, por vicario que sea, siendo de una plenitud difícil de describir y más difícil aún de entender. Habrá más. Puedes jurarlo.