lunes, 6 de marzo de 2017

El silencio de las cosas

«Nadie entiende el silencio de las cosas.»
George Bacovia (1881-1957), poeta rumano

sábado, 4 de marzo de 2017

Si dolce è il tormento (C. Monteverdi)

Dice el poeta albaceteño Constantino Molina sobre "Esta música" (Las Ramas del Azar, Premio Adonáis 2014):


«la melodía eterna de los tiempos
que llega a mis oídos
y hace de este momento, en la mañana,
la mañana del mundo en su reinado.»



Sì dolce è’l tormento / Tan dulce es el tormento
Ch’in seno mi sta, / que tengo en el pecho,
Ch’io vivo contento / que vivo contento
Per cruda beltà. / por la cruel beldad.
Nel ciel di bellezza /En el cielo de la belleza
S’accreschi fierezza / crece la arrogancia
Et manchi pietà: / y falta piedad:
Che sempre qual scoglio / Siempre cual roca
All’onda d’orgoglio / contra la ola del orgullo
Mia fede sarà. / mi fe se hallará.
 La speme fallace / La vana esperanza
Rivolgam’ il piè. / dirige mis pasos.
Diletto ne pace / Ni alegría ni paz
Non scendano a me. / descienden a mí.
E l’empia ch’adoro / Y la impía que adoro
Mi nieghi ristoro / me niega el consuelo
Di buona mercè: / de su misericordia:
Tra doglia infinita, / En el dolor infinito,
Tra speme tradita / en la esperanza traicionada
Vivrà la mia fè. / vivirá mi fe.
 Per foco e per gelo / Entre el fuego y el hielo
Riposo non hò. / no tengo reposo.
Nel porto del Cielo / En la puerta del Cielo
Riposo haverò. / reposo hallaré.
Se colpo mortale / Si el golpe mortal
Con rigido strale / de una rígida flecha
Il cor m’impiagò, / me hiere el corazón,
Cangiando mia sorte / cambiando mi suerte
Col dardo di morte / con el dardo de muerte
Il cor sanerò. / mi corazón sanará.
 Se fiamma d’amore / Si llama de amor
Già mai non sentì / jamás sintió
Quel riggido core / ese duro corazón
Ch’il cor mi rapì, / que el corazón me robó,
Se nega pietate / si me niega piedad
La cruda beltate / la dura belleza
Che l’alma invaghì: / que mi alma encantó:
Ben fia che dolente, / puede que doliente,
Pentita e languente / arrepentida y lánguida
Sospirimi un dì. / un día suspire por mí.

Duane Michals y lo que pudo ser

Esas secuencias patafísicas que hacen que mientras trabajo en una traducción para una próxima exposición de Duane Michals en ...y mientras tanto, un blog que siempre da maravillosas sorpresas fotogrógraficas, publican un par de fotorelatos del fotógrafo americano que me dejan pensando en todo eso que pudo haber sido y ya nunca será, en los pequeños consuelos (autoengaños?) de la edad adulta.


“He lay there in a pose reminiscent of Marat. At first they thought that he was asleep, but when they touched his forehead, they realized that he had died. How wretched! How selfish of death! It knew that on the very next day he was to have met her. Now she will never know the sound of her name on his lips or his touch or that he had ever existed. She will pass the shop where they were to have met and never guess. One of the consolations of old age is that it is too late to die young.”



My father could walk in the sky.
He promised to teach me how.
But he left without saying goodbye.
I don’t cry.
I am a grown up now.