Y las siempre difíciles relaciones entre padres e hijos (ambos en masculino) como trasfondo de muchas de las historias leídas/vistas últimamente.
Ayer en la película El Mayordomo el hijo desprecia el servilismo de "negro doméstico" de su padre, por mucho que haya servido a varios presidentes americanos, y se enrola en los movimientos pro derechos civiles de los negros (incluidos los Panteras Negras) más por reacción a ese servilismo que por convencimiento propio.
Hoy en El Malogrado leo cómo los tres personajes deciden hacerse virtuosos del piano para irritar a sus respectivas familias, especialmente a sus padres.
Hay que matar al padre como sea, al parecer.
