lunes, 28 de octubre de 2013

Y las siempre difíciles relaciones entre padres e hijos...

Y las siempre difíciles relaciones entre padres e hijos (ambos en masculino) como trasfondo de muchas de las historias leídas/vistas últimamente.

Ayer en la película El Mayordomo el hijo desprecia el servilismo de "negro doméstico" de su padre, por mucho que haya servido a varios presidentes americanos, y se enrola en los movimientos pro derechos civiles de los negros (incluidos los Panteras Negras) más por reacción a ese servilismo que por convencimiento propio.

Hoy en El Malogrado leo cómo los tres personajes deciden hacerse virtuosos del piano para irritar a sus respectivas familias, especialmente a sus padres.

Hay que matar al padre como sea, al parecer.

Últimas tardes de octubre en las plazas...

Últimas tardes de octubre en las plazas antes de qué llegue la lluvia y haya que refugiarse en el interior de los cafés.

Aprovecho para leer El Malogrado (Thomas Bernhard), que no es Glenn Gould, como creía, sino su malogrado compañero de estudios en Salzburgo, el suicida Wertheimer, incapaz de asumir que mientras exista Gould no podrá ser el más virtuoso pianista.