«A mi desoladora madre,
con esa extraña mezcla de compasión y naúsea
que puede sólo experimentar quien conoce la causa,
banal y sórdida, quizá, de tanto, tanto desastre»
Leopoldo María Panero, dedicatoria del poema «Ma mère»
Era 1979. Ocho años más tarde, LMP subtituló como "Reivindicación de una hermosura" otro poema, «A mi madre», que termina así:
«... y dicen que llueve por nosotros
y que la nieve es nuestra
y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema
(sal al jardín y verás cómo la
noche nos envuelve.»