Tras escuchar tanta banalidad sobre lo acontecido en la jornada de constitución del nuevo Parlamento, reconforta comprobar que todavía hay alguna inteligencia en activo en este yermo intelectual en que se ha convertido este país: Ramoneda, con quien a menudo me cuesta estar de acuerdo (o saber si lo estoy ...), sabe leer la realidad con esa lente privilegiada que le proporciona su inteligencia, sí, pero también un fondo de armario de lecturas que la amueblan. Y haber sido director de un museo de vanguardia artística: cargo del que, por coherencia, por inteligencia libre de ataduras, tuvo que dimitir.
La vida, la propaganda y la perplejidad http://elpais.com/ccaa/2016/01/15/catalunya/1452885665_153704.html
Hay que ser muy valiente para meterse con Lorca y sus Bodas de sangre y salir airosa. Aunque haya que irse hasta la Capadocia para encontrar los paisajes desolados del alma.
Pues sí, ironías trágicas de la vida, después de que el viernes se publicara su último disco, Black Star, coincidiendo con su 69 cumpleaños, hoy nos desayunamos con la noticia de la muerte del camaleón por excelencia, David Bowie, que pasa así a encarnar su último y definitivo personaje: El Inmortal.
En Radio 3, dónde si no, llevan todo el día rindiéndole el homenaje que se merece y poniendo música de sus múltiple encarnaciones. He aquí algunas playlists de favoritas personales tanto en versión propia como en las de otros que no pudieron sustraerse a sus ambiguos encantos. Empezando por esta absoluta "oddity" del músico que ha sido una rareza en sí mismo en el panorama musical de la segunda mitad del s.XX y principios del XXI: "Space Oddity" versionada en italiano por el propio Bowie bajo el título "Ragazzo solo, ragazza sola": qué maravillosa rareza!!
Los clásicos...
Lo último. Premonitorio?
(Per)versiones
David Bowie & Kristen Wiig: "Space Oddity" en The Secret Life of Walter Mitty
Butterfly Boucher & David Bowie: "Changes" en Shrek 2
Día de descubrimiento "mágico": Antonio García, más conocido como el Mago Pop porque, aparte de sus increíbles dotes para una magia creativa y su humor cercano y genuino, tiene el buen gusto de acompañar sus show con una cuidadosa banda sonora genuinamente indie y alrededores: ver más abajo. Su show actual se llama "La Gran Ilusión" (en alusión, supongo a la película de Renoir) pero lleva tiempo pateándose las televisiones con trucos cada ver más atrevidos y novedosos. Y lo mejor: las caras de la gente a la que aborda por la calle para hacerles pequeños trucos que los dejan boquiabiertos o muertos de risa, o las dos cosas. En Youtube pueden verse de bastantes muestras de su buen hacer mágico.
Animales paradójicos que somos, nos movemos entre la reivindicación de la memoria (histórica, personal...: terror ante la amenaza de perderla por culpa del Dr. Alzheimer...) y la reivindicación del derecho al olvido (mayormente en internet: que se olviden de nosotros los Dr. Google, Dr. Facebook, Dr. Twitter, etc.).
"La memoria nos vuelve rencorosos" nos dijo alguien ayer mismo en los pasillos de un supermercado. "Tenemos miedo al olvido y sería bueno poder olvidar ciertas cosas", decía otro en la radio.
Parece que incluso hay una cirugía capaz de extirpar los malos recuerdos. ¿Y si se les va la mano y se llevan también los buenos por delante? Y a los replicantes de Blade Runner les implantan "recuerdos" inventados o ajenos para hacerlos pasar por humanos incluso ante ellos mismos. O sea, que los recuerdos nos constituyen como humanos, incluso aunque lo que recordemos sea falso (¿no lo es siempre?) o ajeno (idem).
Animales paradójicos que somos estamos hechos de una inestable aleación de olvidos y recuerdos.
Coda patafísica: Y por la noche en el Teatro Alhambra "Seguramente vendrán mañana" a cargo de La Bohemia, o lo que es lo mismo: Esperando a Godot adaptado y puesto al servicio de la reivindicación de la memoria histórica:
Pepe y Cipri reproducen obsesivamente una misma situación, un momento concreto de sus vidas o…de su muerte. El tedio y la carencia de significado de su existencia o inexistencia les lleva a la desesperación, la abulia, al encuentro y desencuentro con personas o seres que han debido de estar o están en algún momento de sus vidas, o tal vez… en sus mentes aún errantes. Quieren descansar en paz y salir de ese anonimato maltratador que los desconcierta y los humilla; ellos esperan…y esperan…y esperan… y siguen esperando el momento de recuperar su dignidad y su historia. Lo llevan haciendo durante cada segundo, cada minuto, cada hora y cada día de los 78 años que llevan mal enterrados, pero no olvidados.
Día de recuperación de la calma digestiva acaba entre poemas (mediocres) de desamparo en la ciudad (Ana Morilla Palacios, La ciudad herida) y las caústicas e inteligentes letras de Hazte Lapón, practicantes según autodefinición de un "pop irónico autoconfesional vocalmente estridente y estilísticamente disperso". Amén.
1.- Hushpuppy 00:00 2.- Odiar 04:27 3.- Procrastinar 07:10 4.- El rey de la lluvia 10:41 5.- Mudanzas 13:59 6.- Amor bomba 15:59 7.- Durmiendo con el enemigo (nana del amor ambivalente) 19:09 8.- Tanatorios 21:37 9.- Arte y ensayo 24:23 10.- Bartleby enamorado 28:25 11.- Cómo funciona un corazón 31:30 12.- El cielo protestó 35:26
Coda ezpeluznantemente trágica como la vida misma: en las noticias de esta mañana han puesto un corte de un muchacho hablando de la situación en Siria; decía que la situación es tan desesperada que la gente está empezando a comerse a sus mascotas... Ahora escúchese, de nuevo, Hushpappy.
Intentado limpiar papeles para empezar el año con el equipaje más ligero, me encuentro un viejo recorte (de febrero de 2011!!!) del maestro Millás: si cuando lo recorté ya parecía hablarme a la cara, ahora, casi cinco años después, resulta casi doloroso que alguien pueda escribir estas cosas sobre ti:
"¿No ha tenido usted nunca la sensación de haber sido expulsado de su vida como cuando nos apeamos accidentalmente del autobús en la parada que no es? El autobús o la vida siguen su marcha, alejándose de nosotros, que los perdemos de vista cuando doblan la esquina. Continúan existiendo, pero en una dimensión lejana, en la que atraviesan calles o plazas que quedan fuera ya de nuestro alcance. ¿Y nosotros? ¿Qué hacer cuando uno se queda fuera de su propia vida? Hay quien se atiborra de ansiolíticos o somníferos. Hay quien se entrega al alcohol. Hay quien se dedica a hacer dinero... Todo ello para acostarse zombi, levantarse zombi y pasar el día zombi. De ese modo, no echas tanto de menos la vida de la que has sido expulsado (o de la que te has caído, o que has abandonado en un movimiento entre voluntario y no). Muchos, en un intento de recuperar esa vida, leen los libros o revisan el cine o retoman los hábitos que recuerdan ligados a ella. Pero lo cierto es que, fuera de la propia existencia, todos esos placeres carecen de emoción. Se le caen a uno de la mano las mejores novelas, abandona a medias las películas en otro tiempo más estimulantes, le resultan opacos los paisajes que le hicieron llorar. Los hay que se resignan, aceptando lo ocurrido como una suerte de jubilación anticipada y forzosa, una especie de pequeña muerte a la que tarde o temprano, a base de sofá y telebasura, piensan, se acostumbrarán. Pero la mayoría, me gusta imaginar, espera tenazmente el regreso de esa vida, desde donde quiera que esté, para subirse de nuevo a ella, y vivirla, en esta oportunidad, con mayor frenesí que antes. La mitad de la gente que vemos bajo las marquesinas callejeras -yo entre ellos- fingiendo esperar al autobús, esperan en realidad que vuelva a pasar su vida por delante para retomarla de nuevo, aunque sea en marcha."
Día de homenaje culinario con C & D, cortesía de la lotería de Navidad con visita al Quinteto: tapas creativas, versiones actualizadas de platos clásicos, vinos escogidos, pasión y amor de los dueños por lo que hacen: dar de comer a todos los sentidos. Algunos no lo entenderán, pero esto sí es lo que yo entiendo por "lujo". Salud!!
Llueve, por fin, al cabo de meses, en un invierno que no es invierno sino desubicada primavera. Y la lluvia, tranquila, despaciosa, desganada, trae recuerdos de lluvias literarias, musicales, cinematográficas, valgan las múltiples redundancias, pues toda lluvia es, siempre y por definición, literaria o musical o cinematográfica o todo ello a la vez.
Así, Baricco en Seda:
"Era, por lo demás, uno de esos hombres que prefieren asistir a su propia vida y consideran improcedente cualquier aspiración a vivirla. Habrán observado que son personas que contemplan su destino de la misma forma en que la mayoría acostumbra contemplar un día de lluvia."
Así, Borges y su famoso verso según el cual la lluvia es algo que sin duda sucede en el pasado:
Bruscamente la tarde se ha aclarado Porque ya cae la lluvia minuciosa. Cae o cayó. La lluvia es una cosa Que sin duda sucede en el pasado. Quien la oye caer ha recobrado El tiempo en que la suerte venturosa Le reveló una flor llamada rosa Y el curioso color del colorado. Esta lluvia que ciega los cristales Alegrará en perdidos arrabales Las negras uvas de una parra en cierto Patio que ya no existe. La mojada Tarde me trae la voz, la voz deseada, De mi padre que vuelve y que no ha muerto.
Así, Vicent García, que recoge el lluvioso testigo de Borges y Miguel d'Ors: Es esta misma lluvia. La lluvia de las calles de Calcuta. La lluvia de Gijón en la distancia. La lluvia que salpica el Capitolio, la Plaza de San Pedro y los tejados del Kremlin Es esta misma lluvia interminable. La lluvia de después de tantos años. La lluvia que acompaña a tu recuerdo. La lluvia que caerá sobre nosotros cuando el mundo no exista. La lluvia de detrás de los cristales más tristes del otoño. La lluvia por sorpresa. La lluvia que he soñado tantas noches. La lluvia sobre un árbol muy lejano. La lluvia sobre el mar. Es esta misma lluvia.
Y, por supuesto, los recuerdos infantiles de la monótona lluvia tras los cristales de un Machado colegial:
Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de lluvia tras los cristales.
Es la clase. En un cartel se representa a Caín fugitivo, y muerto Abel, junto a una mancha carmín.
Con timbre sonoro y hueco truena el maestro, un anciano mal vestido, enjuto y seco, que lleva un libro en la mano.
Y todo un coro infantil va cantando la lección : mil veces ciento, cien mil, mil veces mil, un millón.
Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de la lluvia en los cristales.
Así, la Ilona de Álvaro Mutis que llegaba tras la lluvia también en la película de Sergio Cabrera
Estrenando el año con superproducción de drama colonial. Ojalá sea un buen año, sobre todo para J & A, cuya vida se adentra en terrenos preocupantemente adultos para los que uno nunca está preparado. Yo, desde luego, no lo estoy.