"La memoria nos vuelve rencorosos" nos dijo alguien ayer mismo en los pasillos de un supermercado. "Tenemos miedo al olvido y sería bueno poder olvidar ciertas cosas", decía otro en la radio.
Parece que incluso hay una cirugía capaz de extirpar los malos recuerdos. ¿Y si se les va la mano y se llevan también los buenos por delante? Y a los replicantes de Blade Runner les implantan "recuerdos" inventados o ajenos para hacerlos pasar por humanos incluso ante ellos mismos. O sea, que los recuerdos nos constituyen como humanos, incluso aunque lo que recordemos sea falso (¿no lo es siempre?) o ajeno (idem).
Animales paradójicos que somos estamos hechos de una inestable aleación de olvidos y recuerdos.
Coda patafísica: Y por la noche en el Teatro Alhambra "Seguramente vendrán mañana" a cargo de La Bohemia, o lo que es lo mismo: Esperando a Godot adaptado y puesto al servicio de la reivindicación de la memoria histórica:
Pepe y Cipri reproducen obsesivamente una misma situación, un momento concreto de sus vidas o…de su muerte. El tedio y la carencia de significado de su existencia o inexistencia les lleva a la desesperación, la abulia, al encuentro y desencuentro con personas o seres que han debido de estar o están en algún momento de sus vidas, o tal vez… en sus mentes aún errantes. Quieren descansar en paz y salir de ese anonimato maltratador que los desconcierta y los humilla; ellos esperan…y esperan…y esperan… y siguen esperando el momento de recuperar su dignidad y su historia. Lo llevan haciendo durante cada segundo, cada minuto, cada hora y cada día de los 78 años que llevan mal enterrados, pero no olvidados.