miércoles, 8 de enero de 2020
Tarantino: inglorious basterd!!!
martes, 7 de enero de 2020
Carpe Diem, Mr. Mestre
domingo, 5 de enero de 2020
New Year's Resolutions
20 propósitos (realistas) para comenzar 2020 (Pilar Bravo)
Todos los años lo mismo. Empieza el año y prometemos que esta vez va en serio. Pero cambiar cuesta, mucho, mazo, mogollón (la cantidad se mide por generaciones). Cambiar o, más bien, mantener lo esencial y mejorar: eliminar lo que nos hace daño, abrazar lo que nos alimenta.
Los primeros días de enero es imposible hacer dieta, dejar de beber e ir al gimnasio, pero hay una serie de propósitos que nos sobrevuelan y nos reclaman, suplicando ser activados y con miedo a nuestro kamikaze interno, ese pesimista intensito y aguafiestas que siempre sentencia: "Tú de aquí no te mueves, guapa". Pero quizá sí me mueva, querido subconsciente. Quizá este año tan sonoro y tan redondo, tan 20 y luego otros 20, quizá este año podamos desobedecerte y crecer...
Yo, por si acaso, voy a hacer mi lista en el móvil, para poder consultarla en cualquier momento (y/o para perderla, que es lo que suelo hacer con las cosas importantes). Ahí va:
1. Whatsappear menos (y mejor). No escribir mensajes en el coche. No esperar los que no llegan. "La vida es lo que pasa mientras chequeas tus redes sociales", que diría John Lennon. Y la vida es siempre mejor que los mensajes.
2. Levantar la cabeza. Dicen los médicos que el ser humano está cambiando su columna porque se ha empeñado en caminar cabizbajo, uncido a ese yugo molón que llamamos teléfono y es droga. Levantar la cabeza es mirar a los demás a la cara y el mundo de frente. Es ver, ser activo y no pasivo. Levantar la cabeza es dignidad y poder.
3. Tocar. Que es la derivada: dejar de querer por mensaje, audio o Instagram; querer de verdad. Querer queriendo: cuidando, escuchando, tocando.
4. Relativizar. No tener opiniones contundentes sobre nadie, sobre nada. Practicar la ligereza sin llegar a la liquidez porque, a la vez, en estos tiempos de gentes sin principios, hay que ser más sólido y tener código. Cada uno el suyo, pero claro y con lealtad.
5. Exigir que haya match. Si es con tu pareja, perfecto. Si no, resetear y
buscar otro match sin vergüenza, con todos los requisitos (laico o practicante,
foodie o vigoréxico, con hijos o con perros), porque la vida es muy corta para
emparejarse a medio gas.
6. Saber irse. De una fiesta, de una relación, de una charla. Hasta de una
serie porque, por mucho que se hable de ella, son muchas horas invertidas en
una frase: "Yo también la estoy viendo".
7. Entregarse. A la pereza, a la lectura, a la reflexión, a la nada, a los
demás y, sobre todo, al silencio. A esas actividades tan del siglo XX cuya
ausencia incrementa la estupidez en el siglo XXI.
8. Ser (más) amable. "Ser inteligente es fácil, Jeff; lo difícil es
ser amable". Eso le dijo a Bezos su abuelo. Eso tendríamos que decirnos
más. Tener razón es estupendo, pero es mejor tener paz y dar felicidad.
9. Aprender a aprender, seguir aprendiendo. Así, de frente. Diciendo
"no lo sé" sin pudor, buscando a quien sabe, pidiendo ayuda,
escuchando, leyendo...
10. Gestionar el miedo. A la pérdida, al sufrimiento, a la felicidad, al
qué dirán. Existirá siempre, claro, pero que no nos paralice. Aceptar la
incomodidad. Y no aceptar la frase: "Sal de tu zona de confort" ni
ninguna otra frase hecha. Dejarse hueco para crecer, para sorprenderse, para
probar.
11. Dejar el yo en casa. Cada vez más, las reuniones y las cenas son
turnos de "yo". "Yo estuve/hice/dije...". Cada uno cuenta
su anécdota, conjugando la primera persona del singular; y los demás esperan a
que les toque hablar. Hay que llevar la conversación a lo colectivo: el cielo,
la educación, el humor...
12. Boxear. Atacar la contaminación, el egoísmo, la enfermedad. Pelearse
contra el mundo cuando nos ataca, contra lo que duele, sin hacer daño a nadie.
Dejándonos llevar por esa rabia que puede ser energía curativa.
13. Crear. Libros, encuentros o chispas. Crear vida y luz.
14. Dar las gracias, decir te quiero. En caso de duda, dar. En caso de
duda, decir algo amable.
15. Recuperar la capacidad de concentración. Probar a hacer algo sin que
nos interrumpa un mensaje o nuestra propia impaciencia.
16. Reciclar más y mejor. El cambio climático no son los otros, sino
todos. Siempre se puede hacer más: dejar el plástico, ir al punto limpio...
17. No votar (o votar mejor). Decirles que se entiendan, que no
queremos volver a las urnas sino confiar en políticos trabajadores, honrados y
eficaces.
18. Pasear. Meditar en movimiento, con o sin bici, con o sin perro. A ser
posible, de la mano de alguien bueno. Con la cabeza alta, abrazando árboles,
acariciando hojas, buscando nubes.
19. Sonreír. A quien quieres y a quien te gusta poco o nada.
20. Y reír. Llorar de risa. Por una tontería, porque sí.
viernes, 3 de enero de 2020
Lo que el tiempo hace con nosotros...
Los principios/finales de año invitan a la reflexión sobre el tiempo y nuestra incómoda y nunca resuelta (mala) relación con su paso. Las reflexiones de Laura Ferrero en su IG a partir de la cita de Gombrovicz no requieren más comentario:
«Los años se me escurren así, como en esta anotación del diario de Witold Gombrowicz.
Lunes
yo,
Martes
yo,
Miércoles
yo,
Jueves,
yo.
Cambiemos los días de la semana por años y podría hasta proponer un título: tantas veces yo.
Se pasan los años así, frente a una copa de vino blanco preguntándose uno siempre por las mismas cosas. »
♣ ♣ ♣ ♣ ♣
Y el dandy de Javier Aznar también se apunta al momento reflexivo en su "LO QUE ME HA ENSEÑADO 2019" para Vanity Fair (where else???, que diría George Clooney si esto fuera un anuncio de Nesspresso):
Provocar es fácil; caer en la provocación, más.
Valora el silencio.
Sigue escribiendo a mano: listas, historias, artículos, notas.
No olvides que nadie te debe nada.
Mantente siempre curioso y enseñable.
Las personas que mejor hablan suelen ser las que mejor escuchan.
Compárate siempre con la anterior versión de ti mismo.






