viernes, 4 de marzo de 2016

Friday I'm in Love

Al cabo de muchos años (¿desde la Facultad, desde el Instituto?) vuelvo a darle la razón a los The Cure y puedo suscribir aquello de «It's Friday I'm love». De otra manera, claro. Sin la excitación de no saber dónde o cómo acabaría la noche. O con quién. Aunque casi siempre la noche acabara en derrota, en soledad más o menos etílica. Aunque sólo hubiera algunas noches de viernes verdaderamente memorables de las que ahora apenas pervive la sensación de camaradería adolescente al son de viejas canciones. Y la siempre incumplida promesa del encontrar el amor (o, más bien, el sexo) de nuestra vida al fondo de algunos de aquellos pubs de nuestra adolescencia donde todavía podía hacerse de casi todo.


Ahora es otra cosa, claro. Y más vale aprovechar lo que hay porque a estas alturas ya hemos aprendido que todo se acaba echando de menos.

Así que, paseo al caer la tarde por esta ciudad del sur de la que sigue gustando decir que siempre es posible seguir sintiéndose turista. Visita a la exposición que han montado en el Salón con fotografías a gran formato del Génesis según Salgado y más paseo hasta el teatro Alhambra en el Realejo para asistir a un Hamlet de , en una producción que mantiene el equilibrio adecuado entre el respeto al texto clásico y una puesta en escena que actualiza la obra sin traicionarla y sugiere con sutileza la vigencia de los temas cuatrocientos años después.





Como ha dicho el bueno (y brillante) de Carmona hoy en la radio: 
«Los viernes son los nuevos viernes». Amén.